sábado 15 de agosto de 2009

El clavo que sobresale es el primero en llevarse el martillazo: Michael Mann y las críticas nefastas.

Nunca he leído una buena crítica de una película de Mann. Sin embargo el cine actual, así como muchos de los que le ponen a parir, se nutren de sus ideas.

Mucha gente cree que soy un fanático de Mann que lo defenderá hasta la muerte. Y no es así. No me gusta todo lo que hace porque lo admire... sino que lo admiro porque me gusta todo lo que hace. Para los que le conozcáis poco, os voy a contar un par de cosas que probablemente no sepáis sobre él y que me causan fascinación por este director.

En una ocasión, a alguien se le ocurrió hacer una serie de policías... con varias novedades que jamás se habían visto en la televisión. Canciones hit del momento para la banda sonora, escenarios, colores e iluminación que cambiaban con los estados de ánimo de los personajes, encuadres perfectos y creativos... Pero lo más impactante y novedoso era que hasta ese momento, la narración en TV siempre se había desarrollado mediante el diálogo o la acción trepidante. Sin embargo, en el primer capítulo de esa nueva serie, que se llamó "Miami Vice", pasó algo que impactó a los telespectadores de todo el mundo. En un momento dado, los agentes Crockett y Tubbs deben acudir a una cita que puede ser mortal. Y no acuden como héroes. Durante el camino, sus mentes piensan en lo que puede pasar. La familia. Los amigos. Su vida que puede acabar en solo unos minutos. Y resulta que todo eso, lo vemos mirando su viaje en coche mientras suena "In the air tonight" de Phil Collins. Nadie dice una sola palabra.
Resulta que nadie en televisión había dejado nunca unos cuantos minutos sin diálogo. Y sin embargo, la historia de los personajes avanzaba y la entendías sin problemas.

Esa escena cambió la historia de la televisión. Hoy día todos los directores usan ese estilo en algún momento u otro: desde Matrix hasta Camino. La realidad es que se lo debemos a Michael Mann, no porque lo inventara (estas cosas suelen ser invento de varias personas), sino porque fue el primero que tuvo el valor de usarlo y nos demostró que se podía hacer.

Durante la serie, hubo varias cosas que marcaron época. Por ejemplo, hasta ese momento los malos eran malos y los buenos, buenos. Sin embargo, hasta el Teniente Castillo, tenía su pasado oscuro, los agentes no siempre reaccionaban bien... y lo curioso: había gente supuestamente mala que te caía bien y hasta los comprendías. Y pensabas "un momento... si éste es un traficante... ¿por que no me parece malo?" Ah... la magia de Mann. Nunca un personaje es malo. Son personajes complejos que hacen su vida. Nadie dice "de mayor seré traficante", que ocurra es algo que la gente se encuentra y a veces no se puede evitar... y Mann no tuvo problemas en mostrarnos que tras los malos malísimos también hay seres humanos que creen estar haciendo lo correcto aunque no encajen con nuestra percepción de "correcto". Un ejemplo es el personaje de Evan, infiltrado de la DEA reconvertido en traficante, o el piloto furtivo Jimmy (interpretado por el cantante Glenn Frey) que parece ser feliz siendo lo que es, pero ayuda a los policías por sus remordimientos de conciencia, pero sin poder dejar de hacer lo que hace.

Por otra parte, es curioso, pero todos recordamos HEAT como una gran película, sobre todo por el realismo extremo de los tiroteos y la realista complejidad de los personajes, que se convirtió en marca de la casa. Heat se estrenó en 1995. La crítica, en esta ocasión, alabó la complejidad de los personajes por encima de la espectacularidad de la acción. Pues resulta que en 1989, Mann dirigió una TV movie llamada L.A. Takedown, que era frase por frase el guión de HEAT, pero rodado con medios escasos y suprimiendo mucha acción. Esa TV movie pasó sin pena ni gloria porque en 1989 casi no existían los personajes complejos. Los malos eran malos porque eran malos. Los buenos eran buenos porque eran buenos. Sin embargo, en LA Takedown no sabes quien es quien. El malo te cae simpático. El bueno es un cabrón.

Muchos dirán que el primer thriller psicológico es "vestida para matar" de Brian de Palma en 1980... pero esa película se centra en lo que hace el asesino, es más bien un thriller clásico con motivos psicológicos. En realidad, en un thiller psicológico, lo que hace el asesino o a quien persegue, es menos importante que lo que pasa por su mente, que es el verdadero eje de la película. Por eso para muchos, el primer thriller psicológico fue "El silencio de los corderos" de 1991. Pues resulta que la historia de Hannibal Lecter no era la primera vez que llegaba a la pantalla. En 1986, Mann dirigió "Manhunter", que era la historia de Lecter y el primer thriller psicológico, cinco años antes del primer "supuesto" psicothriller. La película, excepcional y brillante sobre todo por sus escenas oníricas, pasó sin pena ni gloria porque se adelantó cinco años a su tiempo. Otro ejemplo del genio incomprendido y criticado, sin embargo... ¿que personaje de cualquier película actual no tiene una motivación psicológica palpable? El Batman de Nolan bebe directamente de lo que Mann inaguró hace 23 años.

En 1992 estaba de moda lo étnico. Era moda leer artículos sobre los sioux o los documentales de costumbres y religiones remotas. Estaba de moda ensalzar los valores y costumbres de etnias desaparecidas o minoritarias. El cine y la tv reflejaron todo eso, incluso hasta en la ciencia ficción: Star trek Deep space 9 trata entre otras cosas sobre el choque cultural entre la civilización avanzada de la tierra y Bajor, una sociedad avanzada pero aferrada a sus valores religiosos y étnicos. En medio de este panorama, Mann estrena "El último mohicano", en el cual vemos a varias tribus indias saltarse a la torera sus supuestamente inquebrantables valores para conseguir un objetivo, exactamente como hace nuestra civilización. La crítica lo puso a parir. Sin embargo, Mann, fiel a sus costumbres, no hizo más que mostrar lo que no queremos ver: que malos y buenos actúan por puro egoismo. La diferencia entre bueno y malo es cuando ese egoismo nos sirve a nosotros o cuando no. Medimos la bondad y la maldad por nuestra propia conveniencia. Y eso, en los 90, con el auge de los valores étnicos, no fue bien visto.

Año 1999, todo cineasta gafapasta que se precie echa pestes sobre rodar directamente en digital. Todos dicen que nada como la película tradicional, que el soporte magnético es una mierda y que le falta calidad y resolución. Y ese año comienza la preproducción de Alí. La película empieza con una escena de Classuis Clay entrenando y corriendo por la noche. Pero... un momento. Eso no es normal. Es de noche. Veo la luz de las farolas perfectamente, el cielo rojizo, los tonos cálidos de las ventanas... eso no lo habíamos visto nunca. ¿que ocurre? Mann rodó esas escenas con una cámara digital. De hecho, en ese momento no existían cámaras digitales en formato panorámico, así que Mann y su equipo combinaron dos cámaras en tandem para luego procesar las dos imágenes en una sola, logrando así la primera imagen de cine digital con resolución completa. También emplearon esta cámara para los combates de boxeo... el realismo fue extremo (además los actores lucharon de verdad, no solo no hubo golpes simulados sino que Mann se llevó algunos). El caso es que Mann demostró una vez más que pensar e inventar es mucho mejor que sentarse y teorizar.

En 2004, cuando muchos directores aún discutían sobre el digital, diciendo que vale, que tiene calidad pero no da grano y no tiene aspecto de cine, llegó Collateral. Con exteriores rodados con una Thomson Viper de Alta Definición los primeros días y luego con una FW900. (interiores y hi-speed en 35mm). El acabado no solo fue de cine, sino atípico e increíble, hiper real. Tomas nocturnas que captaban el ambiente de L.A. de una manera imposible de hacer con película tradicional. Miami vice la película, fue estéticamente y técnicamente muy parecida.

Y podría seguir con cientos de detalles narrativos y técnicos. No es que Mann inventara todos, pero sí es el primero que experimentó con muchos de ellos cuando los demás solamente teorizaban.

La realidad es que Mann seguirá siempre siendo criticado: hace lo que muchos no se atreven y le funciona. Y no tiene ningún inconveniente en cambiar y actualizarse. No se aferra a lo conocido. Se arriesga.

Esperemos que Mann nos siga deleitando con esos orgasmos visuales que son sus obras.



NOTA: Gracias, Pol, por las correcciones sobre las cámaras en Collateral y Miami Vice.

domingo 2 de agosto de 2009

Disociación cognitiva: la hipocresía de los movimientos radicales

Si buscáis en el Google el término "disociación cognitiva" podréis leer muchas cosas al respecto. Pero uno de los aspectos menos conocidos, es la enorme importancia que tiene la disociación cognitiva para los idearios extremistas, como ultraderechas, okupas, proetarras, comunistas, independentistas y demás idearios radicales. Lo vamos a conocer a través de unos ejemplos reales. a) Una persona de ultraderecha se cree "excepcionalmente patriótica" y considera inferiores a los extranjeros, especialmente a los sudamericanos. Se vanagloria de su actitud y de su inquebrantable ideología. Entonces, pasa por delante una brasileña con unas delanteras enormes y éste se queda mirando, la invita a una copa y luego se va con ella a pasar la noche. b) Una persona de ultraderecha se cree muy macho y muy hombre, y le da por decir "un hombre de verdad no usa cosméticos ni potingues, eso es para maricones" (evidentemente porque para él "maricón" es un insulto). Luego, a la mañana siguiente, se pone espuma de afeitar y luego aftershave. Y se ducha con gel de baño. Aún así, sigue afirmando que los cosméticos "son para maricones". c) Una persona de ultraderecha está convencida de que a los que atentan contra el estado hay que matarlos a todos. Se le llena la boca hablando contra ETA y de cómo los mataría en persona por traidores a la patria. Sin embargo, habla de Tejero como un héroe patriótico... sí, el Tejero que se limpió el culo con nuestra constitución y entró a tiros en el parlamento. d) Un okupa de Sants rechaza la sociedad consumista y desprecia literalmente a todos los que viven de ella. Cuando cae la noche, va a los contenedores del Caprabo y se lleva todo lo que pueden, con lo cual come gracias a la sociedad consumista. e) A un radical independentista le habla una persona en castellano. Le contesta en català o vasco o gallego (o lo que sea) alegando que no le entiende. Otra persona le habla en inglés a este mismo radical, y éste le contesta en perfecto inglés. f) Alguien dice ser "Nacionalista de izquierdas". Curiosamente la definición de "nacionalismo" es exclusiva de partidos de derechas, ya que se basa en la diferencia entre un pueblo y los demás, cuando la base de las ideas de izquierdas tienden a considerar a todos iguales independientemente de la zona o nacionalidad. g) Un/a ecologista radical que se encadena contra alguna industria contaminante pero usa calzado o prendas sintéticas (sobre todo prendas térmicas o impermeables) o artículos de higiene desechables (maquinillas de afeitar, higiene femenina, etc). Estos seis ejemplos son casos claros de disociación cognitiva. Entonces ¿que es esta disociación cognitiva? Para una persona normal, cuando se tienen unos valores prefijados, unas ideas inquebrantables o simplemente se prejuzga, ocurre una cosa curiosa: El cerebro observa la realidad y la intenta encajar con dichas ideas preconcebidas. Estas pueden encajar o no. Si las diferencias entre lo observado/realizado y lo previsto es demasiado grande, el cerebro acepta el cambio y se reprograma para asimilar la nueva observación. En cambio, para una persona que padece disociación cognitiva, es imposible aceptar que está equivocado y sus ideas no encajan con sus actos. Entonces el cerebro se ve forzado a encajar como puede la realidad, con el propósito de que una ideología determinada pueda convivir con la acción real opuesta. Para ello se deforma la percepción de la realidad de manera que no contradiga las ideas preconcebidas. Así pues, en los casos anteriores, puede ocurrir (y digo puede, porque el cerebro siempre es sorprendente e inesperado): Caso a: La persona xenófoba habla de otro tema y piensa en otra cosa cuando está cerca de una persona extranjera sexualmente atractiva. Cuando al día siguiente presume ante sus amigos de la conquista lo hace como si "hubiera usado a la tonta extranjera", como si ésta existiera para servirle y luego a la basura. Es decir, la persona del sexo opuesto es "rebajada" tras la relación para encajar en la escala de valores predefinida, puesto que el xenófobo no puede aceptar la relación de igual a igual con una extranjera. Caso b: La crema de afeitar, el aftershave y el gel de baño no son percibidos como cosméticos, sino como artículos de necesidad básica. Son "re-etiquetados" para encajar con la escala de valores. El "supuesto hombre" no puede aceptar que está usando cosméticos desde siempre y que el único propósito de la crema de afeitar es precisamente dejar la piel mejor. Caso c: Tejero es percibido como un "héroe" que hizo el gran esfuerzo de saltarse la consititución para salvar a España, porque alguien tenía que hacerlo. Es decir, convirtiendo el golpe de estado en un "delito cometido para defender la ley", consiguen encajar a Tejero como un patriota en lugar de un terrorista y un traidor al estado (que es lo que es según la ley). Es como la idea de "apalizar a un violador" o "robar a un ladrón". Sustituyen la percepción de "golpista traidor a España" por la de "este héroe que se vio obligado a hacer el golpe de estado". Caso d: El okupa se convence a sí mismo de que usar la comida tirada por el caprabo es un acto de rebeldía y protesta contra la sociedad consumusta. Así encaja su actuación en su escala de valores sin sentirse culpable. Caso e: La persona entiende perfectamente el castellano pero al catalogarlo como "hostil", realmente su cerebro hace que no quiera escuchar la conversación, creyéndose parcialmente que de verdad no lo entiende. Ese "desconocimiento forzado" no ocurre con otros idiomas que no se perciben como hostiles. Caso f: Simplemente se reinventa la definición de "izquierdas" descafeinándola y manipulándola. Así pues muchas veces se asocia izquierdas con ecología o izquierdas con preocupación social. En realidad los movimientos de izquierdas defienden los derechos sociales, sí, pero a través del totalitarismo, las dictaduras transitorias y la oligarquía. Pero ninguno de los movimientos actuales de izquierdas diría eso hoy día. En cambio sí son capaces de asimilar como suyos conceptos de derechas, como la propiedad privada y el nacionalismo, simplemente obviandolos y desentendiéndose de su origen. (básicamente, si no miro, no veo). Así uno puede ser de izquierdas y tener propiedad privada, o ser de izquierdas y nacionalista. En concreto, el nacionalismo de izquierdas promulga que todos somos iguales ante el estado, pero somos diferentes culturalmente. Caso g: En este caso el ecologista se dice a sí mismo que lo que él hace es un mal menor comparado con lo que las grandes industrias hacen. Así diluye su parte de culpa. Nadie puede vivir siguiendo completamente un ideario radical. Por eso es prácticamente imposible ser extremista radical y no padecer algún tipo de disociación cognitiva. Así pues, nadie actúa por maldad. Es simplemente que nos inculcan unas creencias y si éstas son rígidas y absurdas, nuestro cerebro se ve obligado a hacer que la realidad encaje como sea. Es por eso que un paranoico ve teorías conspirativas (porque DEBE haberlas) o es por eso que un asesino psicópata tiene que matar (porque siempre hay una razón que lo justifica). Es decir, siempre el cerebro encuentra una razón lógica. Así pues ¿que es cuerdo y que no? En la mayoría de los trastornos, el cerebro actúa de manera perfectamente razonada. Es la percepción de la realidad lo que falla. En la realidad práctica, a todo este tipo de personas los llamaríamos hipócritas. En realidad deberíamos pesar en ellos como personas con problemas para percibir la realidad de sus propios actos. La tentación de enseñarles que se equivocan es grande... pero inútil. Hay que destacar que la disociación cognitiva se debe normalmente a unos valores rígidos que quedan determinados antes de la pubertad, normalmente debidos a una figura paterna dominante con probable castigo físico. Suele ocurrir que debido a los castigos o a la educación inflexible (en cualquier caso siempre situaciones humillantes), el sujeto aprende la rigidez estructural de la escala de valores, y puesto que no tiene valores propios antes de la pubertad, al llegar a ella coge como propios aquellos del grupo que le acepta. De ahí la radicalidad, ésta es necesaria para no tener que afrontar los problemas de autoestima. Así pues, se sustituye la autoestima por una autoestima a nivel de grupo. La disociación cognitiva se vuelve entonces imprescindible para no sentirse distanciado de dicho grupo. ¿y por que eligen grupos con idearios extremos? Fachas, okupas, ultraecologistas, comunistas, independentistas... todos estos grupos tienen varios aspectos en común: se sienten como una minoría privilegiada. Los fachas se sienten como los pocos y verdaderos patriotas. Los okupas como los únicos con una verdadera estructura social natural. Los ultraecologistas como los únicos defensores del planeta. Los comunistas como los únicos que se preocupan por todos los seres humanos por igual. Los independentistas como los únicos verdaderos patriotas (como los fachas). Estos grupos viven gracias al sentimiento de minoría privilegiada que sustituye a la autoestima del individuo. Pero eso... eso ya es cuestión de otro artículo. Si a alguien le toca lidiar con algún sujeto idealista radical extremo, que sepan que tienen un gran punto débil: su rigidez mental hace que sean malísimos planificadores. Así pues, a pesar de que una persona con estudios es de pensamiento estructurado, en la práctica un radical es desordenado y con una ausencia total de meticulosidad. No pueden prever la mayoría de contingencias que para una persona normal son obvias, y una vez en ellas, no saben reaccionar, por lo cual aparentemente tienen un comportamiento arbitrario, desorganizado y errático, aunque en sus zonas privadas suelen ser tremendamente organizados (es un entorno cien por cien controlado por ellos). Así pues, si un radical os toca las pelotas, sacadlo de contexto, reaccionad de manera inesperada. Dad un giro imprevisto. Tan simple como eso. Y si de verdad queréis sacarlo de sus casillas, recordad que suelen ser narcisistas en mayor o menor grado: solo tenéis que mencionar un par de veces su mediocridad (destacad en público cualquier fallo que cometan) o bien hacerle ver tres o cuatro veces que sus opiniones importan un bledo (cosa que un narcisista no soporta). Normalmente eso basta para que os odie de por vida, pero ni se os ocurra hacerlo con narcisistas que no sean idealistas radicales, porque estos sí tienen capacidad de planificación y pueden hacerte la vida muy difícil.

Pero un momento... si en la práctica son desorganizados, entonces, ¿cómo un etarra puede cometer un crimen sin ser descuidado? Ah, buena cuestión... los proetarras son radicales, pero... un etarra en sí no necesariamente lo es, al menos no como un mero seguidor. No olvidemos que un etarra cobra por matar, le importa poco o nada el motivo. Y si realmente mata por ideología, es una patología muy diferente, nada que ver con ésta de la que hemos hablado. Ya habrá tiempo para hacerlo.